Nuestro egresado oliverino estudiará becado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), una de las mejores universidades del mundo.
La historia de Sebastián Lozada Gálvez en Saco Oliveros comenzó hace siete años, cuando ingresó en sexto de primaria. Desde entonces, su pasión por las matemáticas creció junto a una formación exigente que lo impulsó a alcanzar sus metas.
Desde Villa El Salvador, nuestro oliverino viajaba diariamente hasta Jesús María para asistir a clases, en una rutina exigente que hoy inspira a toda nuestra comunidad educativa. Su interés por los números nació desde muy pequeño y, con el tiempo, se convirtió en su vocación.
Un talento que deja huella
Durante su paso por Saco Oliveros, Sebastián destacó en competencias internacionales, sumando más de 15 medallas. Entre sus principales logros se encuentran la medalla de oro en la Olimpiada Internacional de Matemática de Australia 2025, la medalla de oro en la Olimpiada Iberoamericana de Bolivia 2024 con puntaje perfecto, y ser campeón nacional de la ONEM durante tres años consecutivos (2021–2023). Su dedicación y talento lo convierten en un referente para otros jóvenes que sueñan con destacarse en la matemática.
Compromiso que trasciende el aula
Más allá de sus logros académicos, Sebastián mantiene un fuerte compromiso social. Participa en iniciativas que brindan reforzamiento gratuito a escolares y es cofundador de una academia de preparación para olimpiadas.
Su objetivo es claro:
“A futuro, planeo volver al Perú para impulsar la formación de jóvenes con alto potencial matemático”.
Excelencia educativa
Su ingreso al MIT, uno de los procesos más exigentes del mundo, es resultado de su compromiso y del acompañamiento constante de nuestra institución, que lo impulsó a confiar en su talento y a ir siempre por más. Este logro también se suma al de otros estudiantes y egresados de Saco Oliveros que han alcanzado esta meta, reafirmando nuestro compromiso con la excelencia académica.
Sebastián, con la mirada en el futuro
Sebastián comienza una nueva etapa en el MIT, pero nunca olvida sus raíces. Su talento y dedicación son inspiración para todos los que lo vimos crecer en Saco Oliveros, y su historia nos recuerda que los sueños se logran paso a paso, con pasión y constancia.
Estamos seguros de que seguirá dejando su huella, aprendiendo y compartiendo lo mejor de sí donde quiera que vaya.
